Durante el embarazo y el parto, se da un intercambio de ADN entre el feto y la madre. Así, ambos reciben células, que se quedan en su cuerpo.
Ella y yo, No nos conformamos con compartir Adn, ni con compartir células.
Nosotras nos volvimos una cuando la vida nos golpeó tan fuerte que nos rompió. Nos volvimos mas alegres, mas locas, MÁS VIVAS.
Cada vez que nos decían que había un obstáculo, mas fuerza teníamos para afrontarlo.
Nadie vió jamás, que supimos ser una. Que le tuvimos que dar gracias a la dureza de esta vida para poder ser nosotras mismas. Para decirnos lo que nos teníamos que decir. Para demostrarnos amor, confianza y fortaleza.
Ella decía que yo la hacía fuerte, y ese pensamiento me daba la fuerza necesaria para no derrumbarme y estar a la altura de todo,
No era mi madre, era mi vida.
Era la única persona en este mundo, que lograba que me sintiera orgullosa de ser quien soy y la única que realmente me aceptaba de esa manera sin querer hacerme cambiar.
Durante años lo consiguió, pero hace 4 años todo se fué con ella y a dia de hoy, acepto que no volverá jamás.
4 años insoportables, en los que he aprendido a sentirme válida por mi misma. En los que he aprendido a que debo cuidarme. Valorarme y no dejar que nadie dirija mi camino.
Y ahora que soy consciente que no volveré a ser la que era, lucharé por ser quien quiero ser.
Quiero creer que todo esto me vale para que el dia de mañana, mis hijos, las únicas personas por las que voy a luchar en este camino, sientan orgullo de quien fui, soy y seré.
Per Nosaltres
I per ells

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